Paciencia

No, no voy a hablar de la paciencia. Bueno, o tal vez sí. Pero lo haré desde un punto concreto: la oración. Orar es eso: esperar. Curioso, ¿verdad? Siempre que entramos en una iglesia, encendemos una vela y exclamamos con el corazón una petición, o nos ponemos de rodillas, lo hacemos para pedir. Algo que necesitamos, que buscamos, esperando el amparo del Altísimo en el deseo que portamos. Como si fuésemos al supermercado, pidiésemos 100 gramos del queso de oferta ese día y esperásemos a que el charcutero nos lo preparase y entregase…