Un nuevo curso: «Él hace nuevas todas las cosas»

Cantidad de memes y bromas evidencian la fatalidad que trae consigo este año. A mí, personalmente, me ha traído también una experiencia muy triste y dolorosa: la muerte de mi abuelo materno, con el que convivíamos en casa. Pero siempre hay Luz. Es lo bueno de ser cristianos, que Cristo, aunque no nos ahorra sufrimientos, nos enseña a contemplarnos de un modo nuevo. Saber leer los acontecimientos de la vida desde la fe en Jesús es poder descubrir lo bueno que se esconde siempre tras el dolor, la enfermedad, la muerte o la desesperación. La muerte de mi abuelo ha traído consigo el redescubrir la importancia de rezar por nuestros difuntos y de ponerlos como intercesores, a la vez que ha supuesto un crecer en la comunión en nuestra familia -a pesar de que siempre hemos estado muy juntos-. Y eso lo ha hecho posible Jesús al regalarle a mi abuelo la Vida eterna y a nosotros una mirada nueva sobre la vida. ¡Él sí que hace las cosas bien! (¡Gracias, Jesús, por mi abuelo, que siempre fue un crack!).